Imagina que eres el gerente general de una empresa de productos que exporta desde Chile. Tu empresa exporta a más de 10 países, y tiene como clientes a supermercados europeos que aplican la normativa CSRD de la Unión Europea. Hoy, desde Bruselas, uno de ellos te envía un cuestionario de 40 páginas. No te pregunta si cumples la ley chilena. Te pregunta algo más incómodo: cómo tu actividad impacta al entorno, y cómo el entorno puede impactarte a ti. Pues bien. Eso es la doble materialidad. Y no es una moda regulatoria europea que llega tarde a Chile. Ya llegó. Y llegó por dos vías al mismo tiempo. Por arriba la autoridad “la CMF”, que ya exige reporte ESG mediante la Norma 461, y tiene publicada su hoja de ruta de adopción de IFRS S1 e IFRS S2 inciándose este 2025-2026 y por el lado desde tus clientes donde por ejemplo Europa que pide a proveedores Chilenos incorporar CSRD, que los obliga a reportar el impacto ambiental de toda su cadena de suministro, incluidos sus proveedores en Chile.
Dos Preguntas. Un Solo Ejercicio.
La doble materialidad obliga a mirar en dos direcciones simultáneas:
- Materialidad financiera: ¿Cómo los riesgos ambientales, sociales o de gobernanza pueden afectar la cuenta de resultados de tu empresa? Una sequía en el Valle Central no es un problema ecológico abstracto: es riesgo de producción, riesgo de precio, riesgo de contrato.
- Materialidad de impacto: ¿Cómo la operación de tu empresa afecta al medio ambiente y a las comunidades? Si tu proveedor de uvas en el Maule sobreextrae agua de un acuífero compartido, eso es tu responsabilidad en el reporte. La distancia operacional ya no es eximente.
Antes, las empresas grandes reportaban lo que les convenía. Ahora, la normativa internacional (y la chilena) exige reportar ambas dimensiones. Y no como un ejercicio de relaciones públicas, sino como información material para inversores.
El Caso Concreto: Una Salmonera del Sur de Chile
Tomemos un ejemplo con más fricción que el vitivinícola. Una empresa salmonera mediana, con operaciones en Los Lagos, proveedores de alimento en Biobío y compradores en Japón y Estados Unidos.
Materialidad financiera: El Reglamento de Acuicultura del Ministerio de Economía endurece en 2025 los límites de carga de salmón por centro de cultivo. Si la empresa no mapeó ese riesgo con anticipación, tiene que reducir producción, renegociar contratos o cerrar concesiones. Costo estimado de ajuste tardío: entre 15% y 25% del margen operacional según análisis de Subpesca.
Materialidad de impacto: Los informes de la CONAF y del SERNAC han documentado floraciones de algas nocivas vinculadas a zonas de alta densidad acuícola. Si la empresa no reporta su contribución a ese impacto, su comprador japonés (que ya aplica estándares ISSB) puede excluirla de su cadena de valor. No como sanción. Como política interna de gestión de riesgo de reputación.
El punto no es que la empresa sea culpable. El punto es que sin el análisis de doble materialidad, no sabe qué riesgos tiene, ni hacia adentro ni hacia afuera.
La CMF, la Norma 461 y lo que Viene
En Chile, la Norma de Carácter General N° 461 de la CMF (vigente desde 2021) obligó a las empresas con patrimonio superior a 1 millón de UF a reportar indicadores ESG. Fue el primer paso. Pero en 2024 la CMF publicó su hoja de ruta hacia la adopción de los estándares IFRS S1 e IFRS S2, emitidos por el International Sustainability Standards Board (ISSB). Lo que viene es cualitativamente distinto a la Norma 461:
IFRS S1 exige revelar todos los riesgos y oportunidades de sostenibilidad que sean materiales para las perspectivas de la empresa a corto, mediano y largo plazo. Es decir, la materialidad financiera sistematizada, con horizonte temporal explícito y conexión directa a los estados financieros.
IFRS S2 va específicamente al cambio climático: obliga a reportar riesgos físicos (sequías, inundaciones, eventos extremos) y riesgos de transición (cambios regulatorios, desplazamiento de tecnologías, cambios en preferencias del mercado). Para una empresa salmonera, un pesquero o una minera en Chile, esto no es hipotético. Es el escenario operacional de los próximos diez años.
La CMF ha indicado que la adopción de IFRS S1 y S2 para empresas inscritas en el registro de valores se implementará de forma gradual a partir de 2025 y 2026. Las empresas que hoy no tienen estructurado su análisis de materialidad van a llegar tarde, mal y caro.
¿Y las Empresas Medianas? También les Llega
Un error frecuente en el mundo empresarial chileno es asumir que esto aplica solo a las grandes corporaciones que reportan a la CMF. Error estratégico.
Si una empresa mediana de procesamiento por ejemplo de celulosa en la Región del Biobío vende a CMPC o Arauco (que sí reportan a la CMF y están en proceso de adoptar IFRS S2), va a recibir en los próximos 18 meses un cuestionario de sostenibilidad de su cadena de valor. No como opción. Como requisito contractual.
Lo mismo aplica a proveedores de retail internacional, a empresas que accedan a financiamiento bancario con covenants ESG (que en Chile ya representan el 14% del crédito corporativo según datos de la ABChile para 2024), y a cualquier empresa que quiera acceder a los mercados de bonos verdes, donde Chile emitió USD 1,38 billones en 2025.
La doble materialidad no espera a que seas grande. Te llega por tus clientes y por tu banco antes de que llegue por el regulador.
La Pregunta que Deberías Estar Respondiendo Hoy
El análisis de doble materialidad no es un informe de RSE. Es un ejercicio de inteligencia estratégica. Implica identificar qué variables del entorno ambiental y social pueden afectar tu modelo de negocio (y cuantificarlo) y qué impactos genera tu operación que hoy no están en el precio ni en el riesgo gestionado.
Las empresas chilenas que hacen este análisis primero no solo cumplen normativa. Tienen información que sus competidores no tienen: saben dónde está el riesgo real, dónde está la ineficiencia oculta, y dónde está la oportunidad de diferenciación ante clientes e inversores que ya decidieron que la sostenibilidad es un criterio de selección, no una variable de marketing.
La salmonera del ejemplo puede hacer el análisis antes de que se lo pidan. O puede esperar a que su comprador en Osaka le informe que a partir del próximo ciclo productivo necesita un reporte ISSB-aligned para mantener el contrato.
La diferencia entre ambas posiciones no es ideológica. Es de cuánto tiempo tienes para adaptarte y a qué costo.
Te podemos ayudar a desarrollarla.
Humberto Salinas @BetoSalinas